Desde las Entrañas del Horror

James F. Durham intenta rehacer su vida y acepta un cargo de profesor en la Universidad de Miskatonic. El descubrimiento de una extraña piedra y la obsesión que ésta produce en nuestro protagonista desencadenan una serie de acontecimientos que trastocarán para siempre su vida y la de los que lo rodean. Desde las Entrañas del Horror es un viaje hasta lo más profundo del horror humano... donde la verdad palpita, y espera con paciencia que vuelva a ser su momento...

Wednesday, July 15, 2009

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Monday, April 16, 2007

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Thursday, January 25, 2007


El Arte de Mark Ryden













Friday, June 02, 2006

Desde las Entrañas del Horror "el cosmos pa ti y pa mi"

-Vamos James, deja de actuar como un tarado, de decir incongruencias y levántate del suelo de una vez... ¿que demonios te pasa?
¡Maldita sea! De nuevo mi subconsciente me había jugado una mala pasada, la voz del señor Finley me había devuelto a la realidad... poco a poco mis músculos se fueron desentumeciendo y esa horrible sensación desapareció... ¡había sido tan real!.
Y allí, todavía temblando y a punto de descender a los insondables abismos de la tierra supe que Ella ya no me importaba en absoluto, su recuerdo se había esfumado de mi mente como lágrimas en la lluvia. Entonces no pude contener una carcajada al recordar un poema de William Wordsworth y recité en tono jocoso: “Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloría en las flores, no hay que afligirse. Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo...”
-¿que estás farfullando?, ¿te encuentras bien James, cariño?- la voz de Rachel volvió a acariciar mis oidos.
-Nada Rach, cosas sin importancia- entonces la miré, levanté con dulzura su barbilla y la besé. Noté como su cuerpo se estremecía y temblando me abrazó a la vez que nuestros incandescentes labios se buscaban y encontraban apasionadamente, con una intensidad tal que estoy seguro que el bueno de Mick Finley no pasó por alto a juzgar por el enorme bulto creciente que se intuía a través de su pantalón.
No voy a negar que yo también estaba más salido que un mono, ya que desde hacía dos jodidos largos años, atrapado por el recuerdo de una mujer, me había abandonado al onanismo más descontrolado.
Sólo de pensar en esos pechos, que ahora observaba desde una posición privilegiada, me ponía malo. Me veía a mi mismo, en esos mismos paisajes desérticos que tan horriblemente familiares me eran, gozando de la increíble anatomía de Rachel. Y entre ruinas ciclópeas y acunados por hediondos tentáculos, sus piernas increíblemente bien torneadas me envolvían mientras el ensordecedor ritmo de los tambores acompañado de una letanía ultraterrena nos sumía en un estado de consciencia superior. Nuestros cuerpos fundidos, fluyendo y confluyendo, con agitadas respiraciones y momimientos compulsivos cual grotesca y oscena danza a la vez que divina y luminosa, eran esclavos el uno del otro. Nuestras mentes conectadas más alla de lo humanamente posible estaban fijadas en un mismo pensamiento. Y un placer que por momentos resultaba casi doloroso, que era un alivio de los sentidos y que nos hacía flotar en el cosmos de nuestra propia alma...
De repente Rachel y yo nos separamos con brusquedad, no sólo había sido yo el que había sentido todo eso con un sólo beso, en la desconcertada cara mirada de Rachel se podia adivinar que ella había experimentado lo mismo.
Sin decir una palabra, la cogí de la mano y comenzamos a descender la dichosa escalera de caracol mientras un consternado Finley nos seguía un par e metros por detrás.
La piedra relucía furiosamente, mi corazon parecía que estaba lleno de napalm y a cada paso que daba notaba que iba a salir de mi pecho con mas fuerza... la curiosidad mató a gato pero... y si no era sólo curiosidad...
Seguimos avanzando, aquello parecía inacabable... un sacacorchos que atravesaba el mismo corazón de la Tierra, escalón tras escalón, vida tras vida, alma tras alma.
De repente comenzamos a oir aquel extraño mantra, aquellas palabras en un idioma quizá mas viejo que el mundo con esa cadencia espectral que helaba la sangre.
Las voces se hacían cada vez más claras, Mick Finley temblaba como un niño, la mano de Rachel apretaba tan fuerte la mía que creia que la me la iba a romper y yo, yo en un estado de euforia difícilmente descriptible.
Al final de la escalera había un corredor que se extendia y se hacía cada vez más ancho terminando en una especie de plaza en el centro de la cual había un gran monolito alrededor del cual podíamos ver como una veintena de hombres encapuchados ataviados con túnicas negras realizaban en singular ritual. Agazapados entre unas rocas, pudimos distinguir sin gran esfuerzo que uno de aquellos hombres era Robert Parker, ¡¡¡¡el padre de Rachel!!!!

Sunday, May 28, 2006

3.
No estuve atento. Ese fue mi fallo. Una de mis máximas, y no la cumplo. Me cago en la leche James. Lo tuviste cerca, lo dejaste escapar. Otra vez. Mierda, ni tan siquiera es la segunda vez. Cagada total. No hay otra forma de describirlo. La gran cagada. La hamburgesa de mierda más grande que tu solito te puedes imaginar. No estuve atento y ese fue mi fallo. Ni siquiera se como puedo pensar. debe ser lo único que puedo hacer todavía. Pensar y sentir. Intento mover un dedo del pie...un jodido dedo maldita sea, y aun podría tener esperanzas. Nada. Pensar y sentir. Pienso. Veo la puerta de entrada al infierno. La veo a ella, Rachel. Veo el humo. Siento. Algo en mi cuello, demasiado denso para ser solo sangre, demasiado líquido para ser sólo cerebro. Pensar y sentir. Y recordar. Recuerdo justo el momento en que entre en las entrañas, y de repente ese sonido sordo. Me cai al suelo. No estuve atento. Ese fue mi fallo. No te vigile. No te hice caso. Cuando me dijiste que vendrías conmigo al infierno...no entendí que tu abrirías la puerta. Pero con un tiro por la espalda...en la cabeza... asi no.

Sunday, April 23, 2006

Desde las Entrañas del Horror "en el umbral del horror"

¡Durham!, mil pensamientos atravesaban mi cabeza, empecé a tener dificultades para respirar mientras una horrible sensación y sospecha se apoderaba de mi. Flashes de mi infancia acudían a mi mente, flashes de una infancia que no recordaba haber vivido ¿o si?, de una infancia distorsionada, parajes desérticos de otro mundo almacenados en mi memoria me eran de una familiaridad que me asustaba, me resistía a pensar que todo aquello fuese cierto. Empecé a sentir unas nauseas terribles mientras mi corazón latía desenfrenadamente y parecía que me iba a salir por la boca, pero lo que al final salió por ella fue todo el contenido de mi espasmódico estómago que cayó sobre el cuerpo inerte de mi amigo, después de eso... sólo oscuridad.
-James despierta, ¿estas bien?, pero, ¿qué ha pasado aquí? ¿estas bien?, James... ¡James!
Ya se había convertido en una rutina que la voz de Rachel me devolviese a la consciencia, su rostro reflejaba el terror propio de encontrarse ante una escena de esas características, pero aún así se podía apreciar un extraordinario temple, sin duda Rachel era una persona muy especial, sus ojos aún asustados desprendían una dulzura tal que hacía que te sintieses afortunado de poder contemplarlos y en un situación como esa yo diría que era toda una bendición.
- Si pequeña, estoy bien, sólo me duele un poco la cabeza... como una leve resaca.
-Oh James, creia que... creia que tu tambien estabas... – en ese momento, Rachel, se derrumbó y con los ojos llenos de lágrimas me abrazó con fuerza.
-Tranquila –dije mientras le daba un beso en la mejilla- hace falta mucho más que un estúpido dolor de cabeza para acabar conmigo.
Me incorporé con la ayuda de Rachel, todavía estaba algo mareado, y me apoyé sobre el escritorio.
-Creo que se donde puedo encontrar algunas de las respuestas que necesito,- dije - tengo la sospecha de que no es casualidad que haya heredado esta casa en Miskatonic... me temo que esto se está revelando como algo mucho más personal de lo que en un primer momento hubiera pensado, no sé si es buena idea que continúes ayudándome me parece que corres un gran peligro a mi lado, es más, tengo la sensación de que incluso debo protegerte de mi...
-No digas tonterías James, esto lo empezamos juntos y lo acabaremos juntos- aquellas palabras me llenaron de ánimo y, realmente necesitaba a Rachel a mi lado, aunque por otra parte sabía que conmigo no estaría a salvo.
-Eres tan sólo una chiquilla mimada y caprichosa en busca de emociones fuertes... vuelve a tu casa y olvida que nos hemos conocido.
-James, si estás tratando de hacer que me enfade contigo y me vaya, es que no me conoces en absoluto, iré contigo aunque tenga que seguirte hasta el mismísimo infierno... ¿lo has entendido bien?.
Rachel era terca como una mula así que era una perdida de tiempo continuar con aquella discusión.
-Está bien nena, creo que al mismísimo infierno es precisamente donde vamos...
Después de ponerle al corriente de todo lo que había pasado en el despacho, de Plok y del árbol genealógico le expliqué que mis intenciones eran explorar e investigar hasta donde llegaban las misteriosas escaleras del sótano de mi casa, esa misma noche. Así que contactamos con Mick Finley para que nos acompañara, necesitábamos ayuda y pese a la horrible reputación de Mick, sabíamos que era la única persona en la que podíamos confiar.
Nos encontramos con Finley en frente de lo que quedaba del porche de mi casa, le entregó a Rachel otro revolver y a mi un sombrero raido y un látigo.
-Mick, ¿ se puede saber que voy a hacer yo con un látigo y un sombrero?- pregunté sorprendido.
-Podría empezar usted por domar a la fierecilla de su amiga JAJAJAJAJAJA...-rió con ganas mientras Rachel le dedicaba una de sus miradas más letales.
Dejé el látigo y el sombrero en el coche todavía un poco desconcertado por el retorcido sentido del humor del señor Finley y me dispuse a traspasar la chamuscada puerta de mi casa que se encontraba acordonada y precintada por la policía.
-Supongo que sigue en pie lo que me han prometido- dijo Mick con un tono algo escéptico, lo que le habíamos prometido era dinero, claro, el senor Finley no acostumbraba a jugarse el cuello por nada.
-Desde luego Finley, cuando termine todo tendrá su recompensa, le doy mi palabra...Acto seguido rompí la cinta que precintaba la entrada y traspasé el umbral, Rachel y Finley entraron tras de mi, los guié hasta el sótano, abrí la trampilla y ambos pudieron contemplar la tétrica escalera de caracol que descendía en el abismo hacia el mismo corazón de la tierra. Ahí, de píe frente a frente con lo desconocido tuve la certeza de que ibamos a adentrarnos en las entrañas del horror, un horror que cada minuto que pasaba sentía más familiar y me seducia a la vez que me repugnaba.

Monday, April 10, 2006

EL ABOMINABLE PLOK




-Ha...bla...ré...

Pero Thomas ya no dijo nada más, sus ojos fuera de las órbitas me miraban de esa manera que sólo la muerte puede mirar.

Eché un vistazo a mi alrededor y vi el libro abierto de par en par sobre la mesa,"Las ambiciones Hieráticas" del maldito Soviético, allí estaban todas las respuestas que andaba buscando.

Me avalancé sobre él y comencé a pasar páginas, a intentar comprender algo ¿qué significaba toda esta locura? ¿qué le había pasado a Thomas?

De repente desde el cuerpo inerte de Thomas, una voz dijo: "Plok"

Observé a Thomas durante unos instantes, parecía claro que su cuerpo estaba muerto, muerto y frío, pero Thomas dijo de nuevo: "Plok". Aquello resultaba muy desagradable pero, al no encontrar una rápida explicación opté por seguir escudriñando en el libro.

Alguien inexperto no entendería nada de unos textos tan oscuros y abstractos, sin embargo para mí empezaba a resultar fácil moverme entre las lenguas oscuras y arcanas, entre todas aquellas premoniciones, maldiciones, salmos...

-"Plok".-dijo la voz que surgía de dentro de Thomas.

Pobre Thomas, allí estaba mirándome fijamente con sus entrañas colgando... y todo por mi culpa, por culpa de esta maldita piedra ¿Por qué había dicho Thomas que yo era su marioneta?

Empezaba a tener la sensación de que la cosa se me iba de las manos, nada parecía tener sentido, y el libro tampoco parecía darme soluciones, a no ser que...

-"Plok"- esta vez el sonido fue más intenso y más diáfano- "¡PLOK!"...
De la boca de Thomas salía este sonido, repetitivo y enfermizo, como un martillo insistente, o peor aún como una carracla que cada vez gira más deprisa.La piedra brillaba como nunca antes lo había hecho, y la habitación se llenó de fría desesperación y de miedo.

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La sangre verdosa manaba a borbotones de la boca de Thomas, mientras emitía este sonido una y otra vez.

En los libros que conseguí de la biblioteca gracias a Rachel se hablaba de Plok, aunque no se concretaba mucho sobre quién o qué era...

Para algunos era un Dios primitivo al que ciertas culturas primigenias rendían culto, para otros era un profeta, un agorero que durante años aterró a regiones enteras con sus sacrificios, amenazas y supercherías. En el libro que tenía delante no se nombraba a Plok como en el resto de los libros... de hecho no se le nombraba en absoluto.

Salvo en una extraña ilustración que representaba un extraño árbol genealógico con cinco copas.

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En lo más alto de cada copa estaba escrito un nombre(cinco nombres coronaban las copas), del que salían muchos otros nombres que a su vez se multiplicaban(formando el grueso de las copas), después todas ellas se unían en un solo nombre (un sólo tronco para todas las copas), a partir del cual se volvía a multiplicar el número de nombres ya de una manera exagerada (las raices).

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Pues uno de los cinco nombres que coronaban una de las cinco copas, era "Pleurk", y a ambos lados del nombre dos figuras obscenas y primarias sujetaban la cartela en la que estaba escrito.

Cada figura sujetaba además un objeto; la de la izquierda alzaba claramente la imágen de la piedra que yo tenía en el bolsillo y que en éste mismo instante era prácticamente incandescente...
... y la figura de la derecha sujetaba un reloj de arena, joder, cada vez resultaba más extraño todo esto. Y yo sin mi petaca.

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¿qué coño significaba todo esto? maldije tres veces mi nombre por no entenderlo, y maldije el nombre de Plok que no me dejaba concentrarme.

En un arrebato de ira golpeé la cabeza de Thomas con mi pie abriéndole un agujero en la cabeza, del que brotó un líquido espeso y negro...aquel horrible soniquete incrementó su intensidad.

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De repente mis ojos se fijaron en el árbol genealógico, en el tronco, en el mismo centro de la ilustración donde sólo ponía un nombre, el que hacía que todas las piezas encajasen. Descubrí con horror que aquellos caracteres arkanos formaban la palabra DURTKHAM...

¿DURTKHAM? ¿Durham? ¿pero qué demonios...?!

Decenas de cucarachas salieron por el agujero de la cabeza de Thomas...